El Fideicomiso de la Tierra es el mecanismo que tienen las ocho comunidades del Caño Martín Peña para superar la pobreza, evitar su desplazamiento y legalizar la tenencia de la tierra. Administra las tierras en el Distrito de Planificación Especial que antes eran propiedad del gobierno y que ahora pertenecen colectivamente a los residentes. Estas tierras suman aproximadamente 200 cuerdas.