Por Karla Pesquera.

 

Familia

 

Mi composición familiar es bastante pequeñita. Ellos son mi mamá Ulda María Díaz Rivera y mi padrastro Genaro Rodríguez. Me aman mucho, por eso en el proceso de realojo, quisieron que yo participara en todo momento, especialmente mi mamá. Ella siempre quiso que yo fuera parte del Fideicomiso de la Tierra, siempre me está dando el empujoncito de que yo esté en la lucha. Ella nació aquí, siempre vivió en Las Monjas y vió el Caño cuando todavía tenía salvación. Me cuenta que no estaba tan contaminado, relata sobre unas lanchitas que conectaban a varias comunidades y es lo que le gustaría ver nuevamente. Que prosperemos y exista esa diversión porque tambien estaria bien ‘cool’ poder nadar en el Caño, poder pescar. Esa época que a veces describen, si estuviera bien todo y pudiéramos hacer esas cosas.

 

Experiencia de realojo a través del Área de Vivienda del Proyecto ENLACE

 

Hace unos cuatro años me re-alojaron de la Comunidad de Bitumul a Barrio Obrero Marina, como dos años antes entramos al proceso de realojo y ahí fue que pude conocer el Proyecto ENLACE. Desde mi niñez estuve en la barriada Las Monjas, allí estudié (7-8 años) en la Escuela Emilio del Toro y Cuebas y nos hablaban del PECMP. Fue así como pude conocer de qué se trataba el dragado del Caño. Se estaba hablando de que se iban a adquirir propiedades pero yo desconocía si caía ya que vivía en medio de Las Monjas  y no estaba en contacto directo con el Caño, así que debido a la muerte de mi abuelo -propietario de la casa de Las Monjas- sus hermanos venden la casa y ahí es que llegamos a Bitumul. Cuando llegué a Bitumul, pensé que ese iba a ser mi hogar, ya tenía unos 13 años. Cuando vivía en Las Monjas no estaba directamente relacionada con el Caño. En Bitumul habían más inundaciones, la condición de vida era más precaria pero era lo que podíamos pagar.Era una casa en condiciones precarias, estaba asentada en basura, se inundaba y estaba muy cerca del Caño. Estuve en contacto con ratas, alacranes, me enfermaba mucho y el asma empeoró…Un día llegaron a avisarnos que esa área era donde se iba a comenzar a dragar el Caño. Teníamos que irnos, pensaba que nos iban a quitar nuestra propiedad. Al principio el Proyecto ENLACE no era visto como algo bueno, era visto como un expropiador. No entendíamos que eran otros intereses. Al principio hubo resistencia hasta que nos explicaron. Yo estuve en todo el proceso, soy hija única y mi madre quería que yo estuviera y viera todo el proceso. Todavía no me había dado cuenta de la magnitud del proyecto. Melba Ayala, de EcoTours,  me orientó, me llevó al proyecto y me hizo conocer los LIJAC.
Llegó un punto en que ya me quería mudar. Al principio fue lento. “No quería que nos dieran dinero por la casa, quería pertenecer aquí fuera como fuera, en Las Monjas, Barrio Obrero, Bitumul… No importaba, yo quería seguir aquí”, Además estudiaba en la Escuela Miguel Such y me queda cerca. Empezamos el proceso de ver casas dentro de las comunidades y esto “era el proceso más lindo porque estaba emocionada buscando las casas. Cuando entramos a la casa de Barrio Obrero fue un sentimiento de, éste es mi hogar, en el instante que pisé suelo sentí que aquí esEra muy bonita, era sólida, mi otra casa tenía techo de zinc y está tenía techo de cemento, estaba bien ubicada. No teníamos el caño (cerca) en las condiciones que está todavía. Sentí algo inexplicable. Una vez decidimos que aquella era la casa, rápidamente nos mudaron.  Dentro de todo, se nos ofreció la alternativa de ser parte del Fideicomiso de la Tierra. Nos explicaron de qué se trataba y nos pareció excelente por lo que quisimos ser parte de esa integración de vecinos”